Los
caminos de internet: La información y nosotros
En el primer y segundo capítulo, Nicholas Carr nos cuenta cómo internet y los
computadores entran a su vida. También, nos cuenta cómo con el paso del tiempo
y el uso de estas herramientas, ha transformado su forma de ser. “Nuestros pensamientos pueden ejercer una
influencia física sobre nuestros cerebros, o al menos provocar una reacción
física en ellos. Neurológicamente, acabamos siendo lo que pensamos” (Carr, Los camilos vitales, 2010, pág. 49) No solo a él,
también Carr nos da el ejemplo del filósofo Friedrich Nietzsche, que debido a
su estado de salud tuvo que adquirir una máquina de escribir, la cual lo
transformo, junto a su estilo literario. Puesto que, “nuestros útiles de escritura participan en la formación de nuestros
pensamientos.” (Carr, Los camilos vitales, 2010, pág. 32)
Mucha de la gente de mi edad
creció manipulando un computador e internet, por lo tanto, nosotros no notamos
el cambio que se dio con la llegada de los primeros computadores y de la web.
Sin embargo, para Carr fue algo muy claro, puesto que paso de gastar horas buscando
en libros, a digitar un par de palabras en un buscador, que le daba más
respuestas y opciones en minutos. “Sentarse
a y leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido-afirma- No es un buen uso de
mi tiempo, ya que puedo tener toda la información que quiera con mayor rapidez
a través de la Web” (Carr, Hal y yo, 2010, pág. 21) . Ya que, para un “cazador experto”, de información, los
libros son anticuados (Carr, Hal y yo, 2010, pág. 21) . No obstante, lo que
critica es que toda esta tecnología nos ha vuelto inmediatistas y
superficiales. Tiene razón, a nosotros los jóvenes no nos enseñan a manjar la
información que encontramos en la red, entonces, por más que recibamos datos,
sino los sabemos manejarlos y filtrarlos
no nos van a servir de nada.
Mientras leía los capítulos,
podía sentir como Nicholas Carr describía situaciones de mi vida diaria. Como que por ejemplo, hoy en día me cuesta
mucho más concentrarme leyendo libros y textos. El internet para mí, es una
herramienta importante, no obstante, logra que pierda totalmente la atención,
puesto que a veces no puedo evitar revisar redes sociales, ver videos o chatear.
Lo peor de todo ello es que, casi todo el tiempo, estas redes sociales son como
la nevera, por más que las abres no encuentras nada bueno. Aunque, no todo es
malo, las redes sociales son muy útiles, cuándo se les da un buen uso, pero la
mayoría no lo hace, y ese es el problema.
La información que
encontramos en internet no es totalmente confiable por eso es fundamental
aprender el manejo de estos contenidos.
Como se nos explica el libro, nuestro cerebro puede aprender nuevas
cosas, puesto que es plástico. Cada vez que adquirimos un conocimiento nuevo
nuestras neuronas generan nuevas conexiones, que se van afirmando con la
práctica y el uso. Todas aquellas conexiones que no usamos contantemente las
olvidamos, porque nuestro cerebro las usa para albergar nuevos conocimientos. No
obstante, nuestro cerebro no tiene la capacidad de filtrar el contenido que nos
es útil y el que no. “La mera repetición
de acciones física no es lo único que puede reorganizar nuestros cerebros” (Carr, Hal y yo, 2010, pág. 48) Por lo tanto, el
uso de internet y el acceso a la misma información, puede afectar conocimientos importantes y llenar
nuestra cabeza de información basura.
Por eso es tan importante
saber manejar internet, para usarla sin que nos consuma, sin que nos destruya. Puesto
que, no es una opción no usarla, es obligación hoy en día, el campo tanto
laboral y académico nos lo exige. No solo eso, socialmente también se genera
cierta presión a estar constantemente conectados desde las redes sociales, a
meterte la idea que sin internet no vives, no existes, cuando es todo lo contrario,
la falta de internet te da tiempo de conocerte y de formarte como persona.
Finalmente, podemos concluir
que el buen uso del internet nos permite
acceder a mucha información, sin perdernos en el intento. “La construcción de
mi mundo es una metáfora llena de colores a mi conveniencia en donde la
apariencia es un simbolismo de mi realidad. Pero me excuso una y otra vez
diciendo que lo hago por presión de la sociedad, que en el fondo me reconozco y
que este disfraz es temporal, que es para protegerme y no dejarme llevar, para
cuidar mi espíritu que se puede ahogar entre tanta falsedad.” (Martínez,
Quintana, & Tomasis, 2008)
Por: Daniela Andrade Claro
Bibliografía
Carr, N. (2010). Hal y yo. En N. Carr, Superficiales
(págs. 17-29). Bogotá: Aguilar.
Carr, N. (2010). Los
camilos vitales. Superficiales (págs. 30-53). Bogotá: Aguilar.
Martínez, P., Quintana,
A., & Tomasis, G. (01 de 03 de 2008). Si lees se nota. Recuperado
el 12 de 02 de 2013, de
http://www.sileessenota.com/noticia.php?id=2&t=s&id_articulo=346&idi=10


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